Experiencia real
Testimonio en video de una paciente NUTRI fit.

La dieta antiinflamatoria no es una lista de superalimentos caros. Es una forma de comer, y se puede armar con lo que hay en cualquier súper mexicano.
Primera consulta $450 MXN · Por Zoom · Plan personalizado · Céd. Prof. 09718511
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Nutrióloga tituladaCéd. Prof. 09718511
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¿Sientes que tu abdomen se inflama con frecuencia, pesadez después de comer o que tu digestión no es como antes? Durante años he atendido pacientes con estas molestias. Soy Alba Quevedo, nutrióloga, y mi objetivo es ayudarte a encontrar una forma de alimentarte práctica, sostenible y adaptada a tus necesidades. Si te interesa mejorar tu salud, agenda tu cita. Nos veremos por Zoom para realizar tu historia clínica nutricional. Con tus datos y objetivos se prepara tu plan alimenticio. Después puedes elegir nuestra membresía mensual, con atención cada dos semanas para revisar cómo avanzas y ajustar el plan. Estamos aquí para acompañarte a crear un estilo de vida más saludable para ti y tu familia.
No existe una dieta antiinflamatoria oficial ni un alimento que por sí solo resuelva la inflamación. El enfoque suele dar prioridad a una alimentación variada con verduras, fruta, leguminosas, granos integrales, pescado y grasas insaturadas. Puedes traducirlo a compras cotidianas: frijoles de olla, avena, nopal, guayaba, sardina y aguacate, sin productos especiales.
La idea es revisar el patrón de toda la semana. No necesitas que cada comida incluya todos los ingredientes de esta lista, ni sentir culpa por un alimento ocasional. Usa el ejemplo como punto de partida para cocinar con lo que encuentres en cualquier súper mexicano. Las porciones, alergias, necesidades de energía y condiciones de salud requieren ajustes personales.
Puedes comenzar con una sola comida que quieras organizar mejor. Revisa qué ingredientes ya tienes y elige una preparación sencilla para mañana. Cocinar frijoles o lavar verduras con anticipación puede resultar más útil que comprar un ingrediente de moda que después no sabes cómo usar.
Avena con guayaba y semillas de chía
Jícama con limón
Sardina o pescado, nopales asados y frijoles
Crema de calabaza con tortilla de maíz
Ejemplo orientativo con ingredientes de cualquier súper mexicano. Las cantidades y colaciones se adaptan a tus necesidades; no es una prescripción individual.


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Por Zoom revisan tu historia nutricional, tus horarios, lo que disfrutas comer y tus objetivos. Con esa información, Alba prepara un plan con comida mexicana que puedas llevar a la práctica.
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Una experiencia compartida directamente por nuestra comunidad.

Resultados acompañados con hábitos sostenibles.
Qué tanto de cada cosa, en qué proporción y cómo encajarlo en tu semana real depende de ti: tu peso, tu actividad, tus estudios, lo que te gusta y lo que puedes comprar.
En consulta revisamos qué se puede adaptar a tus horarios y presupuesto, considerando tus preferencias y la información médica que ya tengas.
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Primera consulta por videollamada con Alba Quevedo: $450 MXN, pago único. Revisamos tus hábitos, tus horarios y tus gustos para preparar tu plan con comida mexicana. El seguimiento mensual es opcional.

Orientación nutricional profesional. No sustituye el tratamiento ni las indicaciones de tu médico. Los resultados varían de una persona a otra.
Empieza con un inventario de tu cocina y elige dos o tres preparaciones que puedas repetir sin aburrirte. Por ejemplo, cocina frijoles y utilízalos como acompañamiento, en tacos o en una ensalada. Lava verduras para varios días y reserva algunas para cocinar. Un menú semanal útil parte del tiempo y espacio que tienes, no de siete recetas nuevas todos los días.
Para variar, cambia la verdura de temporada, la preparación o la fuente de proteína. Si un ingrediente está caro, busca otro que cumpla una función parecida en tu comida. No necesitas comprar salmón importado para incluir pescado, ni frutos rojos todos los días para comer fruta. Mantener un presupuesto razonable ayuda a que la organización se pueda repetir la semana siguiente.
Antes de copiar cantidades, revisa tu hambre, actividad, horarios y lo que ya te indicó tu equipo de salud. Una persona que entrena y otra con poco apetito pueden necesitar ajustes muy distintos. Si compartes la comida con tu familia, conviene diseñar una base común y adaptar los acompañamientos. Ese tipo de decisiones se trabaja mejor con información personal que con una lista de alimentos de internet.
Contenido informativo de NUTRI fit. Las fuentes respaldan la orientación general; los ejemplos mexicanos son ideas de organización, no menús clínicos validados.
Es un enfoque de alimentación, no un tratamiento único ni una lista oficial. Busca un patrón variado con alimentos como verduras, leguminosas y granos integrales. La respuesta depende de tu situación y no se puede prometer que un menú elimine la inflamación.
Puedes usar una semana como herramienta de organización, pero siete días no son una fecha de curación. Empieza por las comidas que más te cuesta resolver y prepara alternativas realistas. Después revisa qué funcionó y qué necesitas cambiar.
Sí pueden formar parte de un menú variado, dependiendo de tus necesidades y tolerancia. No necesitas dejar la cocina mexicana. La preparación y el conjunto de tus comidas importan más que clasificar cada ingrediente como perfecto o prohibido.
Mejorar la calidad de la alimentación y buscar un cambio de peso son objetivos distintos. Si quieres trabajar ambos, se revisan en consulta para ajustar cantidades y expectativas. El nombre de una dieta no garantiza un resultado en la báscula.
El ejemplo de un día ofrece ideas generales con comida mexicana. No considera tu historia clínica ni calcula tus necesidades. Para adaptar cantidades, horarios, alergias o preferencias puedes empezar con la consulta por videollamada de $450 MXN.
No se eliminan de manera automática por llamar antiinflamatorio a un menú. Si tienes alergia, enfermedad celíaca, intolerancia o una indicación médica, se adapta tu alimentación a eso. Evita sumar restricciones sin saber cómo reemplazar lo que retiras.